El Cabo Machichaco
Ha habido a lo largo de la historia explosiones de barcos anclados en puerto, pero esta tuvo lugar a escasos metros del edificio donde vine al mundo, bastantes años despues.
A las dos de la tarde del viernes 3 de noviembre de 1893, mientras se encontraba anclado en Santander, estallo un incendio en la cubierta del barco de vapor Cabo Machichaco, cuyas tres bodegas alojaban 51 toneladas de dinamita de cuya existencia no se habia dado parte.
La actividad de bomberos y marinos tratando de sofocar las llamas atrajo a cientos de personas al llamado muelle numero 1, de Maliaño. A las cuatro de la tarde, con el foco todavia vivo, se conocio el contenido de la embarcacion, sin embargo la zona siguio sin despejarse de gente. Un hora despues estallaron las dos bodegas de la parte delantera. Los edificios de las inmediaciones se derrumbaron, los cristales de las ventanas de la ciudad se quebraron y cientos de fragmentos de hierro al rojo salieron despedidos, algunos a varios kilometros de distancia. La onda expansiva se propago por toda la bahia y una tromba de agua se alzo sobre la orilla arrastrando cadaveres y supervivientes. La explosion provoco la muerte de alrededor de 600 personas y dejo heridas a mas de 2.000 -en aquel momento habia 50.000 censados en la ciudad-. Baste decir que el ancla del barco se encontro a varios kilometros, en el barrio de Cueto, semanas despues.
Durante los meses siguientes se procedio a extraer la parte que no habia explosionado. El 21 de marzo de 1894, sin embargo, dias antes de la desaparicion de sus ultimos restos, el barco volvio a estallar y provoco la muerte de 15 operarios. A pesar de la anestesia que fabrican el paso del tiempo y la recepcion ininterrumpida de muertes en masa, aquel suceso no deja de ser una de las mayores tragedias que han tenido lugar en la España contemporanea.
Dos monumentos del siniestro
La voluntad de registrar y expresar el recuerdo por lo acontecido quedo plasmada en varias obras de creacion, entre ellas, el relato 'Pachin Gonzalez' (1896) de Jose Maria de Pereda, una litografia con un panteon conmemorativo editada por el poeta Marcos Linazasoro y dos monumentos, uno situado junto a los muelles y otro en el cementerio de Ciriego.
El primer memorial fue proyectado en 1896 por Valentin R. Lavin Casalis (1863-1939), arquitecto municipal de Santander que habia jugado un importante papel en el curso de la tragedia, logrando evitar la propagacion del fuego provocado por la explosion gracias a varias intervenciones de urgencia. Su diseño consistio en una gruesa cruz de piedra de perfil escalonado sujeta a un pedestal piramidal -presenta grabadas las fechas de las dos explosiones-. Completa la cruz la figura de una mujer doliente de bronce que fue realizada por el escultor asturiano Cipriano Folgueras y Doiztua
El monumento de Ciriego, fue firmado por A. Garcia Cabezas y ejecutado en los talleres de Masriera i Campins de Barcelona. Se compone de un pilar polilobulado truncado y un feretro cubierto por un manto petreo.
En 1947 sucede la “Explosion de Cadizâ€, una explosion producida en el almacen de minas de la Base de Defensa Submarina del Barrio de San Severiano. La onda expansiva provocada por la explosion no afecto al casco antiguo, ya que este fue protegido por la muralla que siglos atras se habia construido en la ciudad. Los heridos se contabilizaban por miles, cerca de los 5.000 y muertos hubo unos 150 aproximadamente.
A las dos de la tarde del viernes 3 de noviembre de 1893, mientras se encontraba anclado en Santander, estallo un incendio en la cubierta del barco de vapor Cabo Machichaco, cuyas tres bodegas alojaban 51 toneladas de dinamita de cuya existencia no se habia dado parte.
La actividad de bomberos y marinos tratando de sofocar las llamas atrajo a cientos de personas al llamado muelle numero 1, de Maliaño. A las cuatro de la tarde, con el foco todavia vivo, se conocio el contenido de la embarcacion, sin embargo la zona siguio sin despejarse de gente. Un hora despues estallaron las dos bodegas de la parte delantera. Los edificios de las inmediaciones se derrumbaron, los cristales de las ventanas de la ciudad se quebraron y cientos de fragmentos de hierro al rojo salieron despedidos, algunos a varios kilometros de distancia. La onda expansiva se propago por toda la bahia y una tromba de agua se alzo sobre la orilla arrastrando cadaveres y supervivientes. La explosion provoco la muerte de alrededor de 600 personas y dejo heridas a mas de 2.000 -en aquel momento habia 50.000 censados en la ciudad-. Baste decir que el ancla del barco se encontro a varios kilometros, en el barrio de Cueto, semanas despues.
Durante los meses siguientes se procedio a extraer la parte que no habia explosionado. El 21 de marzo de 1894, sin embargo, dias antes de la desaparicion de sus ultimos restos, el barco volvio a estallar y provoco la muerte de 15 operarios. A pesar de la anestesia que fabrican el paso del tiempo y la recepcion ininterrumpida de muertes en masa, aquel suceso no deja de ser una de las mayores tragedias que han tenido lugar en la España contemporanea.
Dos monumentos del siniestro
La voluntad de registrar y expresar el recuerdo por lo acontecido quedo plasmada en varias obras de creacion, entre ellas, el relato 'Pachin Gonzalez' (1896) de Jose Maria de Pereda, una litografia con un panteon conmemorativo editada por el poeta Marcos Linazasoro y dos monumentos, uno situado junto a los muelles y otro en el cementerio de Ciriego.
El primer memorial fue proyectado en 1896 por Valentin R. Lavin Casalis (1863-1939), arquitecto municipal de Santander que habia jugado un importante papel en el curso de la tragedia, logrando evitar la propagacion del fuego provocado por la explosion gracias a varias intervenciones de urgencia. Su diseño consistio en una gruesa cruz de piedra de perfil escalonado sujeta a un pedestal piramidal -presenta grabadas las fechas de las dos explosiones-. Completa la cruz la figura de una mujer doliente de bronce que fue realizada por el escultor asturiano Cipriano Folgueras y Doiztua
El monumento de Ciriego, fue firmado por A. Garcia Cabezas y ejecutado en los talleres de Masriera i Campins de Barcelona. Se compone de un pilar polilobulado truncado y un feretro cubierto por un manto petreo.
En 1947 sucede la “Explosion de Cadizâ€, una explosion producida en el almacen de minas de la Base de Defensa Submarina del Barrio de San Severiano. La onda expansiva provocada por la explosion no afecto al casco antiguo, ya que este fue protegido por la muralla que siglos atras se habia construido en la ciudad. Los heridos se contabilizaban por miles, cerca de los 5.000 y muertos hubo unos 150 aproximadamente.
Impresionante relato.